Yolanda Duque Vidal aún no ha recibido regalos
Yolanda Duque Vidal, nació en Santiago de Chile, vivió 15 años en Buenos Aires, Argentina. Desde Octubre 1986 reside en la ciudad de Montreal, Canadá. Estudios Secundarios y Profesionales completos.
• Pertenece a la Sociedad de Escritores de Chile, Poetas del Mundo y REMES (Red Mundial de Escritores).
• PUBLICACIONES: En 1999 “Poemas de Canto y Luna” (español), en 2001 “Destino” y “El Jardín de mis sueños”, en español y francés. En 2003 “Senderos”, en 2007 “Insomnio” (en español). 2009: “Coeur Forain” en francés e “Insomnia” en francés, inglés-italiano. Año 2010 publica “Retablos para un Otoño”, poemas en español.
• INEDITOS: "Por una orilla del tiempo" de poemas, crónicas y cuentos y, “Un diario inacabado” poemas y cuentos.
• Noviembre 2000 al 2005 participante en los Encuentros Internacionales de Mujeres Poetas en el País de las Nubes, (La Mixteca) Estado de Oaxaca, México.
• 2001: Invitada a presentar su Homenaje a José Martí, al IV Encuentro Internacional de la Poesía en la ciudad de Trois Rivières, Québec.
• Febrero 2003: Obtuvo el Primer Premio Dra. Fanny León Cordero en Quito, Ecuador con su poema ¿Chile nuevo?
• Noviembre 2003: Invitada por La Sociedad de Escritores de Durango, México. Diciembre del mismo año invitada por la Asoc. de Escritores de Concepción, Chile.
• 2004: Invitada a participar en el VI Festival internacional de Literatura de Montreal Metrópolis Blue.
• 15 de Diciembre 2006: Presentación de la Antología “Voces sin fronteras” en La Casa del escritor de la Sociedad de Escritores de Chile.
• Septiembre 2008: Obtiene Diploma de Mérito en el Concurso Internacional de Poesía Lincoln-Martí, en Miami, Florida.
• Diciembre 2008: Invitada por la Sociedad de Escritores IV Región, Chile, a recorrer la ruta de Gabriela Mistral en el Valle del Elqui, con lectura y presentación en la Casa Cultural de Vicuña.
• 2009 Invitada al Primer Encuentro de escritoras Hispano-canadienses en Ottawa.
• 2010: Forma parte del Comité Organizador del Segundo Encuentro de Escritoras Hispano-canadienses en Montreal.
* Agosto 2011: Invitada por la Universidad Laica Eloy Alfaro, al IX Encuentro Internacional de Poetas de Manabí, Ecuador.
* Septiembre 2011. Lectura en La Casa del Popolo, Florencia, Italia.
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POEMAS - ©Copyright: Yolanda Duque Vidal:
RITUAL
Sublimes versos enuncia tu voz
Tu alma palpita en ellos
Cierro los ojos calladamente
Tus manos resbalan por mi piel
Todo mi cuerpo se conmueve
ceñido de tu cálido abrazo
Mis dedos vagan por tus costados,
indagan tus bordes y colinas
Una ola de fuego nos atrapa
El vino hierve en nuestras copas
La luna se hace reina de la noche
Entretanto, continuamos el ritual
¿A quién decirle cuanto nos amamos,
si ya nadie cree que ocurran milagros?
COMO HA CAMBIADO TODO
Como ha cambiado el mundo
Hasta la tierra quiere cambiar de casa
Pávidos ríos se desbordan
Volcanes vomitan excesos
Sigilosamente se desliza
la noche de los tiempos
El paso arrebatado de los hombres
destruye el vientre de los bosques
Adustos sonidos despiertan la calma
Destellos agrietan las nubes
Como ha cambiado todo
Incluso, la manera de llora
CADA NOCHE ES UN ABISMO
Hay noches en que la muerte
bisbisea entre las sombras.
Vacuidad dilatada del sueño.
Temor de arribar a la última estación.
Fantasmas intentan reanimar el verbo.
Agujas atraviesan los huesos.
Parpadeo en las sombras
mendigando un rayo de luz.
El misterio transita por la calle,
roza ventanas, muerde las horas.
Perseveran los miedos esta noche.
Repetitiva lluvia golpea los cristales.
Silba el viento. Desgarra la calma.
Chispazos rasgan la oscuridad.
Se incrustan en los muros de la casa.
Cada noche es un abismo
donde agonizan los sueños.
AL CORAZON DE LA NOCHE
A veces le hablo al corazón de la noche
A los seres distantes que quisiera abrazar
Solo escucho el eco de mi propia voz
bajo el empeño de un estado de vigilia
Duelos inquietantes rezongan
en la celda oscura del juicio
Atraviesan cuchillos de espanto
en la perplejidad de estos tiempos
Torbellino de ideas eclipsa las horas
Solo silencio del otro lado del espejo
LA POESÍA ES UN CODIGO
La poesía es un código
Nos relaciona con la existencia,
con la vida de quienes amamos,
la naturaleza que nos rodea
y en forma directa con lo divino
y humano.
Nos hace buscar voces amigas.
Nos une en la distancia
Besa nuestras almas
Nos consuela cuando la nostalgia
vulnera el corazón húmedo de recuerdos
Llena vacíos, saca afuera temores.
Se vuelve melodía si cantamos
entre adioses y añoranzas.
Dentro de esta isla que somos,
para salir de nuestros pesares
y los que aquejan al mundo,
no podríamos sobrevivir sin ella
la poesía.
POETA
Aunque parece triste
lleva luz en la palabra
Su armónico interior
muy pocos pueden ver
Respira con el follaje
de los árboles a su paso
Moldea sus ideales
con la arcilla de la vida
Extasían sus oídos
el grito de las gaviotas
y la sinfonía de las olas
convertidas en espumas
Su visión y su fuerza
están en las palabras
Una voz sin máscaras
que ofende a la hipocresía
Le subyuga el ocaso
como a las palmeras
Platica con el mar
bajo los rayos del sol
Salpicados de oleajes
sus pies dejan huellas
profundas como su alma
en las arenas del tiempo
Le critican, le injurian
Camina sobre guijarros
con la frente levantada
para comulgar con Dios
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CAMINATA
Camino por las calles y los parques
con tu figura pegada a mis retinas
y tu sonrisa latiendo en mis oídos
En las cordilleras agrietadas de mi piel
cabalgan nuestras noches de ternuras
con amaneceres dibujados en los ojos
En estas veredas frondosas y húmedas
tus pasos y los míos han ido iguales
agregando capítulos a nuestra historia
Mi universo impregnado de tu aroma
dibuja en el aire los círculos de tu cuerpo
entregado a mis halagos sin recelo
Descubro tus ojos en un espejo de agua
y en la cadencia de un árbol que palpita
¡Oh Dios! ¿Cómo hago para vivir sin ti?
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ESCRIBIR II
Escribír:
Es abrir los secretos pasajes de la sensibilidad humana
Es asistir al nacimiento de un fruto y verlo madurar
Es enfrentarse a la vida y a la muerte muchas veces
Es testimoniar la vida y la naturaleza, paso a paso
Es un ritual silencioso entre el creador, las palabras y el papel.
La palabra conoce al creador y lo busca hasta encontrarlo
El milagro de la escritura convierte en realidad lo irreal
La escritura es la consecuencia de un estado mágico
Es dar a luz las palabras que conforman una historia
Es darle paz al sistema inquieto de la mente
Es un prodigio de vida y es una larga agonía
en las pasarelas del cosmos volcando una verdad
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Entrevista a Yolanda Duque Vidal,
“La tarde de Yolanda”.
De Poetas en el Exilio.
por: Livia Díaz. (periodista y escritora)
La tarde de Yolanda permanece en el tiempo saturada de recuerdos y añoranzas. “Un poder mayor que yo, me llama a volver” pero volver no es suficiente, ya no somos parte del todo ni parte del poco. La salida y la ausencia provocada insufrible estoica, la salida necesaria e inmerecida, ha marcado su vida para siempre.
Yolanda Duque Vidal de origen chilena, nacionalizada canadiense pero ciudadana del mundo, viaja con sus zapatos de nube y la mochila al hombro, sus gafas la guían, su amor y su energía la impulsan, su fe mueve los Andes, las Rocosas, las cordilleras se abren a su paso invencible. Ninguna extradición pudo cambiar su identidad.
Su voz es una música suave pautada y lenta donde la claridad de su dicción sin acentos vence la maestría con que se redacta y dictamina su paso sencillo, vidente, enamorado. “Mi Patria es el Universo, porque el universo es de Dios y yo soy hija de Dios”. Tal cual. Como si la vida atrapada en el pecho en tesoro vital se cristaliza al solo verbalizarlo.
“Hay una ansiedad en mi
que indaga una razón.
Mientras el sol dormita
gradualmente bajo el agua,
sus últimos rayos esbozan
tu imagen en la arena”.
Entre canciones y sonrisas, enérgicamente avanzando en amable precisión sin equivocaciones, solidaria, paciente en armonía pero firme, que deja reconocer una práctica continua y cotidiana de pasos por los todos, por los suyos, por nosotros. Convivió con nosotras, unas 46 poetas de 25 países este noviembre en el XI Encuentro de Mujeres Poetas en el “País de las Nubes” región Mixteca de Oaxaca. En la sesentena por fuera, nueve por dentro. Invenciblemente niña y mujer en avance de proyectos editoriales y culturales que abarcan la edición de poetas y cuentistas contemporáneos y su conocimiento de los indios “Crees”, en Canadá.
Dijo Jean Paul Sartre que “Los libros son voluminosas cartas a los amigos”. En los de Yolanda me queda claro que ninguna palabra está dirigida a otra persona. Porque sólo los amigos rozan con el alma el sentimiento al compartir lo que nos hermana en cualquier circunstancia, en cualquier semana, en cualquier idioma. Ella va ganando amigos “estoy naciendo hace poco nada más”. No tiene muchos estudios de Literatura, dice. Se llena de amigos silenciosos en la poesía aunque salió de su país con la esperanza de arrodillar la violencia contra su familia ejercida por los militares chilenos en interrogatorios y persecuciones en la década de los 70’s y 80.
“¡Cuántos afanes de libertad sepultaron
los cuervos que mutilaron la Patria!
Semillas de ideales retoñaran un día
y los originarios frutos volverán
a perfumar nuestro exuberante territorio
Cordillera de los Andes
altivo muro accidentado, mudo testigo
de la inmolación, el sudor y la sangre
vertida en los viñedos y maizales”.
Porque una cosa es elegir donde vivir y otra es salir perseguido”. La tortura del aparato de estado tras la caída del presidente Salvador Allende, perseveró contra todos ellos por muchos años, esto la obligó a buscarle asilo a sus hermanos fuera de Chile y después ella misma comenzó a treparse en las nubes que le llevan los pies, rumbo a otras tierras. Comenzó con la poesía en el exilio, cargada de nostalgias, desarraigo:
“Lóbregos pasajes de la memoria
revelan una niñez desgarrada.
Nada borra lo imborrable, el pasado.
Saeta que regresa sin aviso
y se queda fatalmente alojada
donde incorpóreamente lastima”.
“No había fronteras ideológicas. Sorprendentemente, los militares argentinos conocían toda nuestra historia”. Argentina que inicialmente fue un refugio para Yolanda se convertía en un infierno poco a poco, hasta que salió de nuevo con rumbo a Canadá. Vivió en Buenos Aires hasta el 4 de octubre de 1986. Siempre trabajando en empresas importantes donde destacó en la jefatura de empleados, administración y contabilidad. A diferencia de sus hermanos que eran miembros del Partido Comunista, Yolanda es Pacifista, “pero eso no sirve”, sospechaban de todos, querían saberlo todo sobre ellos, sus amistades, sus actividades, “hasta que un día mi madre les dijo a los militares - mis hijos ya no están aquí, se fueron a Estados Unidos -, nunca más volvieron a molestar a mis padres”. Pero duele tenerlos tan lejos. Cuando el avión desciende sobre los Andes y veo Santiago aparecer, mi corazón da un vuelco rotundo, es un clamor y un rumor en el pecho que me soborna y atrapa inevitablemente, siempre, siempre que regreso.
“Intrínsecamente se enquista
en los opacos laberintos
donde no puede desertar.
Arrastra al abismo inexorable
chocando contra el muro
de insalvables fracasos.
Acero mordaz y agudo
que traspasas sin piedad
los frágiles umbrales del alma”.
A Yolanda le faltó tener un hijo aunque tuvo muchos hijos: Sus cinco hermanos y una banda inmensa de sobrinos con los que de vez en cuando, vuelve a ser niña aunque lamenta no haberlos visto crecer. “La sonrisa de un niño me libera el alma”. Hubo una época en la que no poder tener hijos casi me llevó a caminos sin retorno. Era un dolor muy grande, algo perdido, porque había problemas médicos y personales por resolver y finalmente me quitaron los órganos reproductivos para evitar un cáncer”. La poesía nació cuando era niña. A los nueve años y en la escuela primaria de educación “la maestra nos dijo que escribiéramos un poema, “escriban lo que estén sintiendo”. En ese momento me guié por un poema de Gabriela Mistral. Observé que los versos estaban agrupados de 4 en cuatro y en la forma del trabajo quedó plasmado:
“Si yo encontrara el motivo de mi existencia en este mundo
entender por qué vivo con este dolor tan profundo
dolor que me da la vida sin saber por qué
¡Sentir mi alma herida y la razón no la sé!”
Mi maestra enmudeció inmediatamente. Pensé que había hecho algo muy malo. Me miraba y miraba mi poema, lo mostró a todos los maestros, a la directora. Mi poema anduvo de mano en mano, les parecía quizá increíble que yo a esa edad hubiera escrito eso, como increíble fue verlo consumirse en las llamas cuando los militares tomaron el baúl donde guardaba mis poemas y otros textos y les prendieron fuego “con el hecho de haber quemado mis poemas me cortaron la vida, es como si me hubieran mutilado la mitad de mi cuerpo”.
“En tus gargantas ocultas
un insondable y monstruoso arcano.
Los blancos sueños de mi infancia
se han teñido de rojo
ante las escorias de una Patria
arrasada por el fuego de metralla”.
Recientemente Yolanda ha sido reconocida por el Gobierno General de Canadá en el “Ridean Hall Palace” de Ottawa, junto con otros 60 escritores chilenos. “Recién estoy naciendo para los chilenos, en Canadá ya me reconocen”.
“Mi poesía parte de la reflexión interna que quiero transmitirla, que la gente entienda, la asimile. Lo mío es espontáneo. Antes fue íntimo, de amigos”. Como escritora comenzó a darse a conocer desde el primer libro, “Poemas de Canto y Luna”, editado en Montreal, Canadá en 1999. Ha escrito “Destino”, “El jardín de mis sueños”, “Senderos”, libros de poesía y prepara la novela “Alas pasivas” que retoma la experiencia de trabajo y convivencia en el albergue de los indígenas “Crees” de la Bahía James, al norte de Québec y recoge “lo que pueden leer otros ojos”.
En el 2001 inauguró una editorial sin fronteras que se llama “Alondras”, trilingüe y que distribuye en Canadá pero “la distribución no es fácil” en el resto del mundo, sin embargo asegura que no se da por vencida y seguirá intentando cruzar fronteras con sus alondras.
Livia Díaz,
Oaxaca, México
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YOLANDA DUQUE VIDAL
Por: Isabel Amor (Chile)
Poetisa chilena, residente desde 1986 en Montreal. Trabaja como editora y es activa figura de la escena literaria internacional, vive preocupada de promover a otras autoras y autores. Tiene libros publicados, desde 1999, hasta hoy. Entre ellos, están “Poemas de canto y Luna”, “Destino”, “Senderos” y otros, además forma parte de la “Antología de poetas latinoamericanos en Canadá” y varias Antologías de “Mujeres Poetas en el país de las Nubes”, México.
A continuación me referiré a la obra de esta poeta.
El conjunto de sus textos contiene una intensa preocupación por un sujeto profundamente latinoamericano que ella ha rescatado, ya sea en el imaginario, perdido, por los efectos devastadores de una horrorosa globalización, que ella menciona, haciendo que su obra sea sumamente contemporánea para el lector.
Todo destinatario que recepcione esta obra se sentirá acogido con un punto de enlace y de encuentro, que no le será ajeno, con aquello, que los latinoamericanos, constantemente perdemos,( nuestro otro), que ella rescata en una síntesis textual que atraviesa el imaginario de su obra. Ese imaginario muchas veces, castigado, es donde la autora siente la impresión de que todo sujeto como tal, de nuestro Sur, se ha ido banalizando.
Esto entonces en su obra se transforma en una especie de evocación, alude a lo que se perdió, y no totalmente, dado que no hay un deseo de evocar la gran ciudad cosmopolita europea, ni menos las grandes urbes. Menos idealizar nuestro imaginario, ni tampoco a su vez masificarlo.
Es importantísimo destacar que esta producción textual ha sido construida desde lejos. La autora tiene un mérito de no presentar un americanismo ingenuo, que muchas veces deja a los escritores latinoamericanos como escritores “Naif” para un público censurador como puedan ser, el europeo por ejemplo, no se cae tampoco en un producto masivo, y consolador para el lector.
Este trabajo nos lleva a intuir que hay un espacio que se puede refundar, como las ciudades nuestras, pero desde una retina, que insisto contemporánea, sujeto difícil de aceptar en nuestro país, dado la atrofia que la poesía ha estado sufriendo por la devoración del markeking.
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CUENTOS:
MIS QUINCE AÑOS
©Yolanda Duque Vidal
“Mi padre labrador de la tierra / mi madre lavandera / y yo su hija primera, marcada por una estrella”. Tuvieron seis hijos, tres mujeres y tres varones. Cumplí mis 15 años sin pena ni gloria, como siempre. Nada había cambiado en mi vida, desde niña nunca supe de un saludo de cumpleaños, como tampoco de la Navidad ni regalos, menos del Papá Noel. Para colmo, una grave enfermedad me aquejó por esos días.
Crecí como crecen las flores del campo, entre las siembras de maíz, papas, tomates, frijoles, vacas, caballos, cerdos, gallinas y una gran variedad de frutas. Una vida hermosa, que sólo la actitud dictatorial de mi padre, la extrema debilidad de carácter de mi madre y la violencia de ambos, echaban a perder. Demasiadas noches insomnes en una niña que apenas se levantaba sobre sus nueve años.
Cumplí los quince, lejos de toda esa naturaleza que me mantenía viva y embelesada. Lejos de los aromos, madreselvas y rosales. Nos habíamos mudado a la ciudad, a una casa “cero kilómetro”, -como le pusimos- , fuimos los primeros en habitarla luego de haber sido construida. Nunca me gustó esa casa, no había árboles, ni pájaros, ni frutas ni flores. A pesar de que no era una casa pequeña, me parecía una “caja de fósforos” después de haber vivido a todo campo, como ave silvestre.
Era como si me hubieran cortado las alas. Mi perro “Toqui” (un ovejero alemán) y mi caballo marrón de nombre “Ponqui”, quedaron atrás, en la Hacienda, donde lloramos juntos el último día, cuando el destino nos abrió distancias. Era hermoso verlos erizarse ante cualquier atisbo de peligro. Me cuidaban, como yo cuidaba de ellos. Fue triste la despedida, dejarlos allí, con sus ojitos vidriosos, como si me dijeran adiós, presos de una profunda pena.
Me refugié en los estudios. Terminé la escuela primaria con las más altas notas y muchos premios. Fui la alumna más premiada en la fiesta de fin de año. Premio a la mejor alumna de toda la Escuela. Premio a la mejor compañera y Premio a la mejor composición de tema libre, titulada DESPEDIDA. Las despedidas para mí, fueron y siguen siendo muy traumáticas.
A los catorce, cursaba el segundo año en secundario, mi madre tuvo su sexto hijo, -un hermano varoncito-. Fue entonces cuando mi padre decidió retirarme del colegio “para ayudar en los quehaceres de la casa”. Nada logró hacerle cambiar de idea. El Director general del colegio le envió una carta y la profesora jefe fue personalmente a pedirle que reflexionara y me permitiera continuar mis estudios, ya que era una de las alumnas más destacadas, pero no hubo nada que le persuadiera en su obstinación. Sus argumentos siempre eran los mismos: les decía que él era el dueño de casa, el que decidía por sus hijos y no le permitiría a nadie meterse en sus asuntos de familia. Fui retirada del colegio en medio de llantos y desmayos.
Mis 15 años los cumplí enferma, con fiebre. Una fiebre que los médicos no lograban descubrir su origen. Casi no comía, lo que deterioró mi salud, seguido de una anemia que me dejó vulnerable a virus tal como la fiebre tifoidea, una infección que me hizo perder 20 kilos de peso y casi terminó con mi vida. Con inyecciones de antibióticos y vitaminas, pasé Navidad, Año Nuevo y mis 15 años. En verdadero estado cadavérico, que a nadie impresionó en casa. Fue una vecina la que me llevó a una Clínica y gracias a ella me pude recuperar. Mi madre, al enterarse de que tenía una fiebre infecciosa, recién se dio cuenta de mi gravedad y me hizo los tratamientos indicados por los médicos, tomando todas las precauciones para no contagiar al resto de la familia. Nunca supe si a mi padre le importó, su machismo no le permitió mostrar sus emociones ante mi estado de salud.
Lo positivo de esa etapa de mi existencia es que, cuando pude salir de casa a trabajar afuera, continué mis estudios en colegios nocturnos y por mi cuenta. He sido capaz de vivir sola en otros países, en ciudades grandes. He cruzado los puentes más difíciles y vivido dos guerras, (una cruel dictadura militar en Chile y otra en Argentina) por lo tanto, ya nada me asombra ni me atemoriza. Mi segunda Graduación ha sido en la Universidad de la vida, la que me hizo fuerte y las dificultades que se atraviesan en mi camino son verdaderos desafíos para mí.
F I N
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INVITACION AL PALACIO DE BUCKINGHAM
©Yolanda Duque Vidal
Miércoles 6 de Agosto, 2008: el taxi se detiene frente a la entrada del palacio. Me acerco a la guardia, que me ignora. Desde adentro dos de ellos se acercan, me identifico: “la reina me espera”. Cruzo un extenso y bellísimo jardín. Una alfombra roja me lleva hacia la entrada de un lujoso salón, donde me reciben dos jóvenes en uniforme gris y azul con botones e hilos dorados y guantes blancos, uno toma mi gabardina y el otro me acompaña adonde me espera la reina.
Sonriente, su Majestad me estira su mano, la que estrecho con timidez y fascinación. Ensayo mi mejor inglés. Todavía no puedo creer que me ha recibido la reina Isabel II de Inglaterra. Adentro una mesa muy larga nos espera. Ella me dice: “nos sentamos aquí, porque desde el otro extremo no nos podremos escuchar”- (We most be seat here because from the other side we will not be able to be listened we shedder) - “Tiene razón” –digo- (It´s right) y me acomodo frente a ella. Dos mujeres uniformadas con ropas de servicio en azul marino, con adornos bordados en blanco colocan una bandeja de plata muy brillante con finas tazas para tomar el té y un plato de pastelillos. Trato de controlar la emoción y el temblor de mis manos.
La reina me pregunta si no fue difícil llegar hasta aquí, le contesté que no, que fue muy fácil y aprovecho para preguntarle: ¨Majestad, debe ser una tarea difícil gobernar para un reino tan grande e importante como el de Inglaterra” (Majesty, It must be very difficult task to governing for a great kingdom of England), ella me respondió: “Hago mi trabajo de acuerdo a lo que aprendí de mis predecesores” (I do my work according to which I learned from my predecessors). Luego le hablo de mi profunda admiración por la fuerza y la sabiduría de las mujeres que han pasado por el reino de Inglaterra. Ella me hace preguntas personales. Le hablo de mis poemas, de que estoy estudiando italiano y me felicita.
Lamento no haber llevado ni una de mis cámaras de fotografía y se lo hago saber. Me pide que la acompañe al jardín “es probable que allí alguien nos tome algunas fotografías” -me dice-. (It is probable that there somebody takes us some pictures). Se apoya en mi hombro derecho, se toma de mi brazo, le ayudo a salir del lujoso salón. Atravesamos largos pasajes todos en mármol con muchos candelabros de bronce, muy lustrosos. En el cielo raso cuelgan enormes lámparas con miles de pequeños cristales. Ella me dice: “todo aquí es muy limpio” (everything here is very clean). Sí, así es Majestad –respondo- (Yes it is true Majesty) Una vez en el jardín ella se sienta en un escaño de madera, la noto muy fatigada, me dice: “tengo sed” (I am thirsty). La acomodo bien en el asiento y le respondo “Voy por agua Majestad” (I go for water Majesty).
Cruzo el jardín en busca de agua para la reina, el sol brilla intenso. La luz se cuela entre las persianas.
Abro los ojos abruptamente.
F I N
NOTA: Este fue realmente un increible sueño, pero como este hay muchos, tengo sueños en colores, largos y muy noveleros :))
Agregado por Yolanda Duque Vidal
Agregado por Yolanda Duque Vidal
Manuel Cubero dijo... Bueno, si consideramos que los animalitos eran los únicos personajes decentes que se mueven por el relato...
Je, je.
Manuel Cubero dijo... Gracias, Yolanda. Lo gracioso es que le gustó a la gente este relato "colado" entre un conjunto supertaurino...
Teresa Delgado Duque dijo... No había visto este mensaje, prima. Muchas gracias , entré a dejar un poemita.
Un abrazo inmenso.
Manuel Cubero dijo...
Anita Junge-Hammersley dijo...
Manuel Cubero dijo...
ROSEMARIE M CAMUS dijo... Bienvenido a
Alondras
© 2012 Creada por Yolanda Duque Vidal.
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